Hemos sacado de la cava tres vinos. Tres de Ximénez Spínola

Hoy proponed el maridaje vosotros. Yo pongo el vino. Nos vamos al Marco, a Jerez, a Jerez de la Frontera y a rendir culto a la uva Pedro Ximénez. Vamos a beber tres caldos únicos.

Ximénez Spínola, que podría proponer mil maridajes para sus vinos propone sin embargo, y transcribo de lo escrito por la misma bodega:

“Por respeto a la libertad de todos los amantes del vino y para no condicionar su creatividad personal, XIMÉNEZ-SPÍNOLA tiene por norma no recomendar maridaje con ninguna de sus elaboraciones”

Combinación Libre. El disfrute.

Teniendo claro que nos movemos en la Pedro Ximénez y con Ximénez Spínola, yo por mi parte propongo empezar con EXCEPTIONAL HARVEST. Un Vino de color oro intenso, aroma profundo, limpio y brillante, con una aparente densidad poco habitual para un vino blanco. Una lágrima sugerente,… y lo demás para el alma y la imaginación. Versatilidad dentro de la diferencia.

Para el siguiente plato (propongo pocas cantidades y probar mucho), querría sugerir un nuevo caldo de la bodega. OLD HARVEST. Un vino que se nos presenta en formato de 50 cl. Un vino de color ámbar oscuro, limpio, brillante, acerado y con una densidad apreciable, producto de la excelente armonía del azúcar del fruto, la de la maduración y la del soleo.

Con respecto a las temperaturas de consumo, y siguiendo con mi afán de experimentar y explorar nuevas capacidades de los sentidos, recomiendo frío en un principio. Pero jugar con los grados nunca está de más. Siendo taxativos en exceso corremos el riesgo de perdernos quizá la cualidad más sorprendente.

Terminaría yo con otro vino fruto del respeto por el sistema y la zona vinícola a su vez. XIMÉNEZ SPÍNOLA VINTAGE. Aromático, sabroso y profundo. Vino de color ámbar intenso, limpio y brillante. Es franco en la nariz. No tiene matices difíciles de explicar. Entrada muy fresca y una acidez y un retrogusto algo menos persistente que un Pedro Ximénez muy viejo. Viene a ser un zumo de pasas fermentado con una madera muy bien integrada. Yo os lo ofrecería servido en una copa para el brandy, ancha. Y es que tomarlo en la terraza, mirando el caer del agua sobre la piedra de la pared de enfrente, como sobre mesa para terminar los últimos trozos de queso que nos han quedado es una experiencia difícil de explicar.

 

 

 

¡Hasta la próxima parada!