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El Rubaiyat (poesía del vino)

“Rubaiyat”, una rotunda alabanza a la celebración de la bebida, más específicamente del vino, que era su bebida favorita. Protagonistas, poesía y vino. “Rubaiyat”, una rotunda alabanza dese la poesía a la celebración de la bebida, más específicamente del vino, que era su bebida favorita. En muchos de sus poemas esta bebida aparece como protagonista.

24.60 .

GÉNERO

Poesía.

EDICIÓN

2008

NÚMERO DE PÁGINAS

88

ILUSTRACIONES

Originales Extra Calidad

Libro: El Rubaiyat. Omar Khayyam.

Khayyam y el vino.

POESÍA DEL VINO: “Dicen que el vino alarga la vida”, quizá a eso se deba que Khayyam haya superado los 80 años de edad. Dejó constancia en sus RUBAIYAT, una rotunda alabanza a la celebración del vino, que era su bebida favorita.

En muchos de sus poemas esta bebida aparece como protagonista. En este caso es importante señalar que este nombre “Rubaiyat”(“cuarteto”) hace, por ello, referencia a un tipo de métrica. Aquella en la que las estrofas se componen de cuatro versos donde los dos primeros y el último riman y el tercero es irregular.

“Dicen que el vino alarga la vida”, quizá a eso se deba que Khayyam haya superado los 80 años de edad. Dejó constancia de su relación con el alcohol en sus RUBAIYAT, una rotunda alabanza a la celebración del vino

“Rubaiyat”, una rotunda alabanza dese la poesía a la celebración del vino, que era su bebida favorita. En muchos de sus poemas esta bebida aparece como protagonista.

Este tipo de estructura, aunque a día de hoy la conozcamos bastante bien, sobre todo en lo que respecta a la poesía clásica árabe, en aquel momento no era conocida, por lo que podemos decir que fue Khayyam el primero en utilizarla.

“Si el cielo, al menos, darnos siempre vino quisiera, que ahogue este recuerdo que la mente lacera”.

“Nadie puede comprender lo que es misterioso. Nadie es capaz de ver lo que se esconde detrás de las apariencias. Todas nuestras moradas son provisionales, salvo la última: la tierra. ¡Bebe vino! ¡Basta de discursos superfluos!”

Omar Khayyam (1040-1123) es el más libre pensador de oriente y llama poderosamente la atención que en ese colapso de la cultura, denominado la edad media, haya podido lanzar al mundo un mensaje. Mensaje ateo, iconoclasta, agnóstico y heterodoxo con emoción lírica y panteísta, sin velos ni cortapisas de ninguna clase.

“Nadie puede comprender lo que es misterioso. Nadie es capaz de ver lo que se esconde detrás de las apariencias. Todas nuestras moradas son provisionales, salvo la última: la tierra. ¡Bebe vino! ¡Basta de discursos superfluos!”

Nuestro poeta, que es fruto ganado pero no corrupto de la civilización persa, considerada la más refinada y exquisita de la tierra,  es un nihilista del pensamiento, sentimiento y voluntad que llega, por exceso de sabiduría, al descreimiento sobre todo lo humano y lo divino.