Aspecto de un viñedo de Ximénez Spínola. Secano con la única aportación de agua de lluvia. Regadío natural.

Quiero contaros una historia curiosa sobre vino y sobre Jerez. Es una historia sugerente que da lugar a contar muchas más. Surge de una conversación a cerca del cuasi ancestral proyecto Ximénez Spínola.

Andrés Gómez (un sumiller muy Diligente) me contaba hace unos días que había adquirido una barrica con “sorpresa”.

Algo que nos habla de una variedad única, la Pedro Ximénez y de una zona única, Jerez de la Frontera. Andrés Gómez (un sumiller muy Diligente) me contaba hace unos días que había adquirido una barrica con “sorpresa”. Una sorpresa que da lugar a un vino sugerente, nuevo y fruto de un error (permitidme la osadía).

Empiezo por hablar de términos, de definiciones, para ser más exactos para contaros el porque de historias. Algunas como la de Andrés y su barrica del bendito error son las que mantienen latiendo fuerte el corazón.

Cuando hablamos de “sugerencia” lo hacemos de un término que da lugar claramente a dos formas de uso. Estas formas a veces resultan confusas. Tanto es así que, sin querer estamos haciendo alusión a dos palabras diferentes. Hablamos de “sugerencia” y de “sugestión”.

una historia curiosa sobre vino y sobre Jerez. Es una historia sugerente que da lugar a contar muchas más. Surge de una conversación a cerca del cuasi ancestral proyecto Ximénez Spínola.

Son curiosas las diferencias que ofrece el diccionario a cerca de esto. Y es que lejos de ser provenir del mismo vocablo hace referencia según el uso a dos palabras. Cada una de las expresiones tiene su sentido aparte y bien definido.

En el caso que a mí me ocupa para describir el hallazgo de ese “vino sorpresa” es más bien el caso de algo “sugerente”. Más adelante vemos a qué sustantivo estoy haciendo referencia.

En esos días, quizá porque me ha dado por leer y curiosear algo más que de costumbre, encuentro sugerentes aspectos que hasta hoy apenas llamaban mi atención.

Por ejemplo, me resultaba muy normal hablar de un palo cortado refiriéndome, como no, a un tipo muy concreto de vino de Jerez.

Siempre nos referimos al Palo Cortado como un vino a camino entre el amontillado y el oloroso. Pues es curioso. Es “sugerente” el hecho de descubrir que este vino es ni más ni menos el fruto de un error también.

Hay ejemplos que sirven para ilustrar lo que quiero decir con que es el resultado de un error. Una buena aproximación sería contar por encima la historia de dos productos que en cierto modo han cambiado el rumbo de la sociedad. El vino por sí solo es un perfecto agente de cambio cultural. El vino de Jerez en sí también.

Siempre nos referimos al Palo Cortado como un vino a camino entre el amontillado y el oloroso. Pues es curioso. Es “sugerente” el hecho de descubrir que este vino es ni más ni menos el fruto de un error también.

Uno de los ejemplos de los que hablo quizá lo conozcamos casi todos. Es la Coca Cola.

Esta bebida en origen era un medicamento. Exactamente esto:  Un “Vino francés de coca de Pemberton”. Y se usaba para dolores de cabeza y desórdenes nerviosos. Lo ideó precisamente Pemberton, John Stith Pemberton, un farmacéutico en el siglo XIX. Se descubre el carácter de refresco de carácter estimulante a raíz de la prohibición del alcohol en Atlanta.

La Coca Dola: Un “Vino francés de coca de Pemberton”. Y se usaba para dolores de cabeza y desórdenes nerviosos. Lo ideó precisamente Pemberton.

Es entonces cuando Pemberton aprovecha para aislar uno de los componentes del jarabe, la coca (proveniente de la hora de coca), mezclarlo con agua carbonatada y el resultado era una bebida, un refresco que, en cierto modo alteraba el estado de la persona.

Otro ejemplo puede ser la Penicilina, que fue descubierta al observar que el moho producido por la contaminación de una placa de Petri (una especie de vaso pequeño de cristal usado en química) destruía una serie de bacterias.

Sugerente sin duda la historia del Palo Cortado. Un vino que surge de un accidente. Un accidente que se convierte en habilidad y la habilidad en un arte. Terminar haciendo un vino de culto a raíz de separar de la cadena natural de producción algo que no ha terminado de cumplir los requisitos clásicos para llegar a su auténtico destino final. El arte de no dejar en una mera separación eso, ese aspecto diferencial que provoca la alteración de una levadura. En nuestro caso es mejor hablar de “levadura en flor” o “velo”.

Todo un arte el dotar al mundo de un vino que ha sido y es objeto de deseo.

Por cierto el “sugerente” nombre de Palo Cortado no es ni más ni menos que eso, un palo cortado, una cruz que proviene de trazar una línea horizontal con tiza sobre una vertical. Una maña de los capataces de las bodegas para marcar las botas de vino destinadas para fino. El trazo cruzado (cortado) lo marcan cuando en en una de las revisiones observan que ese vino ha cambiado su trayectoria.

Todo esto para llegar a concluir que mi corazón sigue latiendo con fuerza por, entre otras cosas, historias de personas contadas por personas al lado de mil botellas de vino. O solo de una. O de una copa. A través de los ojos y de esa media sonrisa que expresa más que una carcajada. Una sonrisa que habla de pasión. Y es la pasión la que convierte el par de frases de una conversación sobre errores enológicos en un estudio o en mil, en un nuevo proyecto quizá o simplemente, que no menos importante, en una experiencia de esas que provocan sonrisas al contarlas.

Aspecto de un viñedo de Ximénex Spínola. Secano de regadío natural (solo lluvia). Un Clima perfecto para su concepto de trato de la uva Pedro Ximénez (única variedad que trabajan).Todo esto para decir que Ximénez Spínola a través de Andrés, pretendiéndolo o sin hacerlo ha contribuido a hacer un hueco más en la esperanza de que un mundo mejor es posible.

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