…,Monastrellíssimo crianza, entre la realidad que esconde cada botella, y los recuerdos nítidos que consigo cuando lo comparto con alguien,…

Entre otros vinos y manjares de VINISSIMO.

Con Monastrellíssimo crianza me ocurre algo curioso. Me pongo a recordar a cada sorbo y cada vez veo la historia con más nitidez. Nunca descarto nada, y en este caso no lo haré tampoco. Puede ser que la sugestión me haya acabado poseyendo.

“Con cualquier cosa te conformas”, solía decir mi madre cuando me veía leer con entusiasmo una y otra vez la primera cartilla. Recuerdo especialmente mi obsesión por pararme en la página de la “v”. Algo tenía aquella letra que no tenía la “b”, por ejemplo, para mí. “

“No vas a parar de buscar nunca” decía mi madre en otras ocasiones. Había un ejercicio que solía hacer mucho. En mil ocasiones yo mismo me sorprendía andando y trazando curvas cada siete u ocho pasos.

Con Monastrellíssimo Crianza, entre la realidad que esconde cada botella, y los recuerdos nítidos que consigo cuando lo comparto con alguien, se me dividen las sensaciones. Unas veces me conformo con poco y otras no puedo parar de explorar la siguiente ocasión.

Pero siempre, aunque no deje de observar el color cereza y el violeta entrevisto que le da el shyrah que lo acompaña. Aunque me persiga la fruta y esa madera agradable que asoma al casi terminar de engullir el trago. Aunque su intensidad aromática destaque desde que se descorcha la botella,….. nunca, pero nunca antes de abrir una nueva puedo resistir la tentación de leer de nuevo la contraetiqueta y las notas de cata “oficiales”.

“Como si te digo que unos leperos vampiro de buena familia, lo recolectan solo en las noches de apareamiento del cernícalo real mientras escuchan Chiquetete (los leperos),….”

Me quedo aquí, como hacía a veces cuando era un niño (aún más que ahora), estoy agusto con los leperos vampiro. Esto es llevar el espíritu de esta bebida a su máxima expresión, la felicidad, la risa, el hecho de compartir,……

“Monastrellíssimo, un vino completo para cerrar los ojos y pensar lo que hacer con la “v” de la cartilla del cole. Con Vino, Vivir, estar y Viajar.”

Otras veces la abro despacio y dejo que esta literatura del vino y la raíz me invada y me lleve a viajar también por todos aquellos lugares de la mente donde no parar nunca de buscar.

“Como si te digo que unos leperos vampiro de buena familia, lo recolectan solo en las noches de apareamiento del cernícalo real mientras escuchan Chiquetete (los leperos),….”

Eso, al fin y al cabo, es Monastrellíssimo crianza. Un juego en el que te detienes con el mismo gozo que no paras de viajar. Un vino completo para cerrar los ojos y pensar lo que hacer con la “v” de la cartilla del cole. Con Vino, Vivir, estar y Viajar.

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